Norteamérica tiene los fundamentos para competir como región, pero necesita una nueva visión de integración: AMCHAM

Desde Querétaro, Pedro Casas Alatriste, director general y vicepresidente de AMCHAM México, planteó que México y Estados Unidos deben pasar de una relación comercial basada en el intercambio a un modelo de coproducción regional, con talento, infraestructura y cadenas de suministro integradas.
Por Redacción (LM)
América del Norte cuenta con los recursos demográficos, industriales y comerciales para consolidarse como una de las regiones más competitivas del mundo; sin embargo, para aprovechar ese potencial necesita replantear la forma en que México y Estados Unidos colaboran, de manera particularfrente al crecimiento de China.
Ese fue uno de los principales planteamientos de Pedro Casas Alatriste, Director Ejecutivo de la American Chamber of Commerce of Mexico (AMCHAM), durante su participación ante representantes empresariales en Querétaro, donde presentó un panorama sobre el futuro de la integración económica de América del Norte.
Bajo el concepto “North America’s Regional Utopia”, Casas sostuvo que la región cuenta con los fundamentos necesarios para competir como un bloque, pero requiere recuperar la ambición y avanzar hacia una mayor integración en tres frentes: talento y demografía; infraestructura e instituciones; y coproducción y energía.
Uno de los argumentos centrales de su presentación es que México no debe ser visto únicamente como un proveedor o competidor de Estados Unidos, sino como un co-productordentro de una misma región económica.
De acuerdo con los datos presentados por AMCHAM, las empresas estadounidenses generan 80% de las exportaciones mexicanas, mientras que los productos mexicanos incorporan una proporción mayor de contenido estadounidense que los productos provenientes de China. Para Casas, estos elementos muestran el nivel de integración existente entre ambos países y la oportunidad de fortalecerlo.
El primer gran reto que identifica AMCHAM es el talento. Esta organización señala que el crecimiento de la población nativa de Estados Unidos se encamina hacia cero en 2030, mientras que la salida de los llamados Baby Boomers y la incorporación de nuevas generaciones al mercado laboral podrían generar un déficit de alrededor de 450 mil trabajadores anuales.
Al mismo tiempo, México mantiene una estructura demográfica más joven y una brecha de aproximadamente nueve años en la edad media respecto de Estados Unidos.
Ante este escenario, Casas planteó la posibilidad de avanzar hacia una movilidad circular y gestionada del talento, con esquemas de visas sectoriales, certificaciones regionales y mecanismos que permitan que profesionales mexicanos y estadounidenses puedan participar en proyectos productivos de ambos lados de la frontera.
La propuesta, explicó, no parte de una lógica de migración masiva, sino de facilitar la movilidad legal de trabajadores calificados en sectores estratégicos como inteligencia artificial, semiconductores y energía limpia.
El segundo eje de la propuesta es la infraestructura fronteriza. AMCHAM plantea que los diez estados fronterizos de México y Estados Unidos concentran una economía conjunta de alrededor de 7 billones de dólares, lo que equivaldría, de manera agregada, a la tercera economía mundial. La zona involucra además a más de 100 millones de personas y registra más de 2 mil millones de dólares diarios en comercio.
Sin embargo, Casas señaló que el crecimiento del comercio no avanza al mismo ritmo que la infraestructura necesaria para facilitarlo. Entre los problemas que identifica se encuentran las inspecciones duplicadas, los tiempos de espera y la falta de modernización de algunos cruces fronterizos.
Frente a ello, AMCHAM plantea avanzar hacia mecanismos de inspección conjunta, interoperabilidad de programas, corredores logísticos seguros y nuevos cruces inteligentes.
El objetivo sería hacer más eficiente el movimiento de mercancías sin debilitar los mecanismos de seguridad.
Del nearshoring a la coproducción norteamericana
El tercer componente de la propuesta es quizá uno de los de mayor relevancia para el sector industrial mexicano: la construcción de cadenas de valor norteamericanas.
Casas planteó que la competencia ya no debe entenderse solo entre países, sino entre regiones productivas. AMCHAM compara la capacidad manufacturera de China con la de Estados Unidos y México y propone avanzar hacia una mayor integración industrial regional.
La estrategia planteada contempla trazar y certificar las cadenas de valor, incentivar el contenido regional e integrar los sistemas energéticos, además de colocar a las pequeñas y medianas empresas en el centro de la estrategia y no limitar la integración a las grandes multinacionales.
En este punto, el Bajío adquiere especial relevancia por su concentración industrial y su capacidad para vincular a grandes empresas globales con proveedores locales.
Casas destacó el interés de AMCHAM por incrementar su presencia en Querétaro y eventualmente desarrollar una actividad permanente en la entidad y en el Bajío. El directivo recordó que AMCHAM tiene una trayectoria de 110 años en Ciudad de México, alrededor de 60 años de presencia en Guadalajara y 50 años en Monterrey, además de actividades más recientes en estados del noroeste del país.
“A mí me tiene muy sorprendido Querétaro”, afirmó Casasal referirse al interés que generan las actividades de la organización. De acuerdo con el directivo, algunos eventos alcanzan su capacidad en alrededor de 48 horas y reúnen a más de 100 participantes.
Para Casas, uno de los principales espacios de oportunidad para Querétaro y el Bajío se encuentra en la conexión entre las grandes empresas y las pequeñas y medianas compañías que pueden incorporarse a sus cadenas de suministro.
“AMCHAM es un conector. AMCHAM conecta empresas, conecta gente y conecta gobiernos”, explicó y agregó que el Bajío puede desempeñar un papel relevante para desarrollar proveedores capaces de integrarse a las cadenas productivas de las empresas globales instaladas en México.
Actualmente, AMCHAM México representa alrededor de mil 500 empresas, entre compañías estadounidenses, mexicanas e internacionales vinculadas con el comercio bilateral entre México y Estados Unidos.
La apuesta es por una movilidad de talento gestionada, coproducción industrial complementaria y prioridades compartidas entre países aliados, con el objetivo de que América del Norte pueda competir como una región frente a otras potencias manufactureras.
En ese escenario, Querétaro aparece como uno de los espacios donde esa integración puede materializarse: un estado con presencia de grandes compañías globales, una base industrial consolidada y un ecosistema de proveedores que puede convertirse en parte de una estrategia regional de mayor alcance.
Para Casas, el reto es pasar de reconocer la integración que ya existe entre México y Estados Unidos a fortalecerla de manera estratégica, con cadenas de suministro norteamericanas, infraestructura fronteriza más eficiente y una movilidad de talento capaz de responder a las necesidades de la nueva economía.
Casas explicó que, si bien AMCHAM nació representando principalmente a grandes empresas estadounidenses instaladas en México, con el paso del tiempo amplió su participación hacia compañías mexicanas e internacionales que forman parte de las cadenas de proveeduría de las empresas estadounidenses.
Entre sus integrantes se encuentran compañías globales de sectores como tecnología, energía y farmacéutica, además de empresas mexicanas que participan en las cadenas comerciales entre ambos países.
Para Querétaro, esta dinámica abre un espacio de vinculación entre las empresas globales que ya operan en el estado y los proveedores locales que buscan incorporarse a sus cadenas de suministro.









