DIF Querétaro reporta cero adopciones fallidas en 5 años; 50% desiste tras capacitación

El Sistema Estatal DIF de Querétaro reporta cero asignaciones fallidas en procesos de adopción durante los últimos cinco años, resultado que su director, Óscar Gómez Niembro, atribuyó a los filtros de evaluación y preparación de las personas interesadas en convertirse en padres adoptivos.
El funcionario explicó que el proceso busca garantizar que cada niña, niño o adolescente bajo tutela institucional llegue a una familia que reúna las condiciones necesarias para brindarle estabilidad y cuidado, por lo que consideró justificados los requisitos y las valoraciones que deben cumplir los solicitantes.
“En los cinco años que llevamos no tenemos una sola asignación fallida, que ese es el dato que realmente importa”, sostuvo.
Explicó que una asignación fallida ocurre cuando un menor es integrado a una familia adoptiva, pero posteriormente debe regresar a la tutela institucional, situación que puede representar una experiencia emocionalmente difícil para el niño o adolescente.
“Es muy, muy, muy difícil. Hay que evitarlo a toda costa”, enfatizó.
Gómez Niembro detalló que aproximadamente 50 por ciento de las personas que se registran para adoptar decide no continuar después de recibir una capacitación inicial, en la que se les explica el procedimiento y las implicaciones de integrar a un menor a su familia.
Entre quienes presentan formalmente su solicitud, otro 50 por ciento aproximadamente no logra concluir el proceso, ya sea porque identifica que la adopción no corresponde a sus expectativas o porque no cumple con los requisitos establecidos.
El director del DIF señaló que el procedimiento ordinario tiene una duración aproximada de siete a ocho meses e incluye una escuela para padres, integración de expedientes y valoraciones psicológicas y de trabajo social, entre otros estudios.
En algunos casos, las evaluaciones identifican aspectos personales o familiares que requieren atención antes de otorgar un certificado de idoneidad. Ante ello, los solicitantes pueden ser canalizados a terapia o talleres y posteriormente regresar a una nueva valoración.
“Si después de un tiempo la pareja o persona tuviera alguna circunstancia que atender y no termina sacándola adelante, es nuestra responsabilidad no otorgar el certificado de idoneidad”, explicó.
Subrayó que la prioridad institucional es encontrar la familia más adecuada para cada menor, especialmente porque algunos niños y adolescentes bajo tutela del DIF provienen de experiencias difíciles que pueden influir en sus necesidades emocionales.
Finalmente, aclaró que obtener el certificado de idoneidad no garantiza una adopción inmediata. Las asignaciones se analizan mensualmente en el Consejo de Adopciones, que evalúa los perfiles de las familias certificadas frente a las necesidades de los menores susceptibles de adopción.
“La asignación no funciona sobre qué menor pudiera ser ideal para la persona o pareja que quiera. Es al revés”, puntualizó.
Añadió que, si no se identifica una familia adecuada para un caso específico, la asignación no se realiza, pues el objetivo es evitar que los menores enfrenten nuevas situaciones de abandono o afectación emocional.







