Inteligencia artificial: el reto de México es convertir la innovación en crecimiento

La IA agéntica, la formación de talento, la soberanía tecnológica y los límites de la regulación marcaron el encuentro “México frente a la IA: Retos y Oportunidades”, que reunió en Querétaro a especialistas y representantes del ámbito público.

Rodrigo Ruiz Ballesteros advirtió que uno de los principales riesgos para México es no crear nuestra propia inteligencia artificial mexicana y depender sólo de compañías extranjeras, por lo que llamó a apostar por la investigación y el talento nacional, y a que el país fije una postura de plan nacional para aprovechar las oportunidades de esta tecnología y prevenir sus riesgos.

 

Por Redacción

El verdadero desafío de la inteligencia artificial no consiste en competir contra las máquinas, sino en preparar a las personas para una transformación que ya modifica la economía, el empleo, la educación y la vida cotidiana.

Esta idea marcó el encuentro “México frente a la IA: Retos y Oportunidades”, que reunió en la ciudad de Querétaro a especialistas y representantes del ámbito público para discutir cómo el país puede aprovechar esta revolución sin profundizar sus rezagos educativos, tecnológicos y productivos.

Rodrigo Ruiz Ballesteros, quien encabeza el área de Innovación y Tecnología del Gobierno Municipal en Querétaro, convocó a dicho encuentro donde participaron el jurista Roberto Gil Zuarth, la diputada federal Tania Palacios Kuri y Enrique Mireles, consultor político encargado de moderar el panel que tuvo lugar en este encuentro. También estuvieron presentes Martín Arango García, presidente del Comité Directivo Estatal del PAN y César Guerrero, presidente del Comité Municipal del PAN y anfitrión del encuentro.

Los participantes analizaron las oportunidades económicas de esta tecnología, así como sus implicaciones para la educación, el empleo y la soberanía tecnológica. Coincidieron en que la inteligencia artificial exige decisiones que van más allá de adquirir nuevas herramientas. 

La discusión también dejó claro que la productividad tecnológica depende de las capacidades humanas. Sin educación, pensamiento crítico, talento e instituciones sólidas, la IA puede ampliar las brechas que ya existen.

Para México, apuntaron, el reto consiste en aprovechar la inteligencia artificial como un instrumento de crecimiento y competitividad, pero también en desarrollar conocimiento propio y formar a las personas que harán posible esa transformación.

Uno de los temas centrales para el sector empresarial fue el potencial de la inteligencia artificial para elevar la productividad. Ruiz Ballesteros señaló que México entra en una nueva etapa tecnológica, en la cual es importante que las empresas aprendan a utilizar estas herramientas para obtener ventajas frente a sus competidores.

“Todos conocemos a empresarios que hoy utilizan ChatGPTpero viene una nueva ola productiva, laboral, que es la Inteligencia Artificial Agéntica. Y hoy quienes utilicen esta herramienta seguramente van a tener una ventaja competitiva en el mercado”, afirmó.

Ruiz Ballesteros llamó a las organizaciones a aprender a dominar estas tecnologías y aprovecharlas para mejorar sus procesos. También planteó que la inteligencia artificial abre una oportunidad para repensar la educación, la salud y la fuerza laboral del país.

“Capacitar en inteligencia artificial también es sinónimo de justicia social, para que nadie se quede atrás de esta revolución tecnológica”, dijo. 

Tecnología, productividad y generación de riqueza

Por su parte, Gil Zuarth explicó que los sistemas de IA reproducen datos y preferencias mayoritarias y responden a patrones, mientras que la conciencia humana no es una estadística de conductas, sino una práctica que se forma con el hábito de decidir entre el bien y el daño. 

Advirtió que el riesgo más serio no es una IA que se vuelva contra la humanidad, sino un sistema muy capaz que persiga un objetivo humano mal especificado y llegue a tratar a las personas como un obstáculo; de ahí la responsabilidad de la política de fijar con claridad los fines y los límites.

En la misma línea, Ruiz Ballesteros dijo que “hay que aprender a dominarla, para que la tecnología trabaje para las personas y no las personas para la tecnología” y advirtió que uno de los principales riesgos para México es “no crear nuestra propia inteligencia artificial mexicana y depender sólo de compañías extranjeras”.

Por ello, llamó a apostar por la investigación y el talento nacional, y a que el país fije una postura de plan nacional para aprovechar las oportunidades de esta tecnología y prevenir sus riesgos.

Gil Zuarth planteó que la tecnología constituye un factor de producción con una relación directa con el crecimiento económico y la prosperidad. “Quien posee tecnología tiene la capacidad de generar riqueza”, afirmó.

Desde esa perspectiva, el jurista cuestionó el enfoque de una regulación que solo responda a los riesgos inmediatos al señalar que México necesita claridad sobre los objetivos y los límites que debe establecer para la inteligencia artificial.

Gil Zuarth sostuvo que detrás de cada algoritmo existe una persona que diseña, desarrolla o utiliza la tecnología. Por ello, consideró que el debate no debe centrarse únicamente en lo que hace una máquina, sino en las decisiones humanas que guían su uso.

También advirtió sobre los riesgos de una regulación deficiente y de la falta de instituciones capaces de proteger a las personas. Entre sus preocupaciones mencionó la generación de contenidos falsos, la responsabilidad ante errores de sistemas automatizados y la concentración de información personal.

El jurista puso como ejemplo el uso de herramientas virtuales en los servicios de salud. La inteligencia artificial podría ampliar la atención médica a millones de personas, dijo, pero también abre una pregunta sobre quién asume la responsabilidad cuando una decisión automatizada causa daño.

Su planteamiento central fue que la tecnología debe servir a las personas y no al revés. Para ello, destacó el papel de las instituciones, la responsabilidad de quienes crean y usan estas herramientas y la necesidad de preservar el pensamiento crítico.

México necesita talento y una estrategia tecnológica

Tania Palacios Kuri advirtió que México corre el riesgo de llegar tarde a otra revolución tecnológica. La diputada federal señaló que el país aún enfrenta rezagos en matemáticas, ciencias y comprensión lectora, condiciones que limitan la capacidad de niñas, niños y jóvenes para aprovechar la inteligencia artificial.

Palacios Kuri consideró que el país necesita una estrategia nacional que articule educación, innovación, desarrollo tecnológico y regulación. También señaló la falta de una dirección integral en la agenda legislativa y señaló que las autoridades suelen reaccionar ante casos mediáticos en lugar de construir una política de largo plazo.

La legisladora planteó dos caminos para México: limitarse a utilizar tecnologías que otros países diseñan o impulsar el talento nacional, la investigación y la innovación. Para ella, la capacitación debe avanzar junto con medidas de protección, en especial para niñas, niños y adolescentes.

También advirtió que la conexión a internet no garantiza que una persona tenga las habilidades necesarias para aprovechar la tecnología. México necesita alfabetización digital, sostuvo, para que las nuevas generaciones no comiencen su vida académica y profesional en desventaja.

Capacitación y soberanía tecnológica

Ruiz Ballesteros coincidió en que la formación de talento debe ocupar un lugar central y señaló que la inteligencia artificial ya plantea nuevos retos para las universidades, las empresas y el mercado laboral. Mencionó que algunas organizaciones utilizan estos sistemas para contratar o despedir personal, por lo que el debate también toca derechos laborales y responsabilidades.

En materia educativa, propuso repensar los métodos de evaluación y dar mayor peso a la capacidad de formular preguntas, analizar información y desarrollar pensamiento crítico.

Otro de sus planteamientos fue la soberanía tecnológica. Ruiz Ballesteros advirtió que las plataformas extranjeras concentran información sobre hábitos, intereses y opiniones de millones de personas. Por ello, llamó a fortalecer la investigación nacional, retener talento mexicano y crear capacidades propias.

El debate dejó una reflexión que trasciende a las empresas: el futuro de la inteligencia artificial dependerá de la capacidad de las personas para utilizarla con criterio, responsabilidad y propósito. 

La tecnología puede elevar la productividad y abrir nuevas oportunidades de desarrollo, pero México necesita fortalecer su educación, formar talento y generar conocimiento propio para que sus beneficios alcancen a más sectores de la población.

El desafío, coincidieron los participantes, no consiste solo en dominar las máquinas, sino en evitar que la sociedad pierda el control sobre las decisiones que definirán su futuro.

También te podría gustar...