México enfrenta el reto de convertir la automatización en productividad industrial

 

Alrededor de 5% de las industrias manufactureras en México han adoptado inteligencia artificial, mientras que la incorporación de robótica continúa concentrada en el sector automotriz, una brecha que obliga a las empresas a pasar de experimentar con tecnología a convertirla en resultados concretos de negocio.

 

El desafío no es la falta de tecnología, sino la capacidad de las empresas para implementarla, aprovechar sus datos, desarrollar talento y llevar los proyectos hasta producción, señalaron especialistas durante el panel: Automatización, productividad y competitividad desde una visión multisectorial, que tuvo lugar en el marco del A3 México Business Forum, encuentro que organizó en Querétaro la asociación comercial de automatización de Norteamérica A3, la cual representa a más de mil 400 organizaciones dedicadas a la robótica, inteligencia artificial, visión artificial, procesamiento de imágenes, control de movimiento, así como a tecnologías de automatización.

El encuentro reunió a líderes, tomadores de decisión y ejecutivos de alto nivel vinculados con dichos sectores para analizar el impacto de la automatización sobre la productividad y competitividad. En un entorno de competencia internacional, los especialistas señalaron que con estas tecnologías el objetivo es elevar la productividad, mejorar la seguridad, desarrollar talento y lograr que las empresas mexicanas tengan la capacidad de competir y permanecer en las cadenas globales de suministro.

Sol Besprosvan, Directora de Manufactura para América Latina de TCS (TCS Latam), señaló que uno de los principales desafíos para México es la falta de información consolidada para conocer con precisión el avance de la adopción de inteligencia artificial en la industria.

La especialista dijo que, a diferencia de otros mercados, México no cuenta con una fuente única de datos que permita dimensionar la adopción de IA. Sin embargo, los indicadores disponibles muestran una diferencia importante entre la fortaleza que el país ha desarrollado en robótica industrial y el avance todavía limitado de la inteligencia artificial.

Durante su intervención, Besprosvan señaló que más de 5 mil 600 robots tradicionales fueron instalados en México el año anterior, pero alrededor de 63% se concentró en la industria automotriz.

Para la ejecutiva, el dato demuestra que el país sí cuenta con capacidad industrial para incorporar automatización, aunque también revela que su adopción permanece fuertemente concentrada en un sector.

En contraste, estimaciones presentadas durante el panel ubican en aproximadamente 5% la proporción de industrias manufactureras mexicanas que han adoptado inteligencia artificial, frente a niveles de entre 19% y 20% en el referente internacional citado por Besprosvan.

Para Besprosvan, cerrar esta brecha requiere trabajar en tres frentes: digitalización y datos, talento especializado y colaboración entre empresas. La disponibilidad de datos es particularmente crítica para la inteligencia artificial. 

Si los procesos no están digitalizados o la información se encuentra dispersa y resulta difícil de integrar, los proyectos difícilmente pueden avanzar hacia aplicaciones productivas.

El segundo reto es el talento. La industria, explicó, no necesita únicamente especialistas en tecnología: requiere personas que conozcan la manufactura, las plantas y el negocio, pero que además comprendan los modelos de datos.

Ese perfil puede funcionar como un puente entre la tecnología y las necesidades reales de una operación industrial, señaló la importancia de contar con profesionales capaces de traducir las capacidades tecnológicas en resultados para las compañías.

Ante este escenario, propuso una metodología basada en tres preguntas.

La primera: ¿la solución aporta valor al negocio y ese valor ya se está midiendo?

La segunda: ¿existen los datos necesarios para implementar el proyecto o las integraciones requeridas?

Y la tercera: ¿las personas que deben utilizar la tecnología realmente la van a utilizar?

La lógica es evitar que las empresas conviertan la automatización en una carrera por comprar tecnología, dijo Besprosvan. Antes de invertir, deben contar con una línea base que permita medir el retorno y establecer un objetivo concreto.

De lo contrario, advirtió, una compañía puede terminar con un robot o una solución tecnológica que fue adquirida pero que nadie utiliza. 

 

 

Autopartes: automatizar para no quedar fuera de las cadenas globales

Julio Galván, Gerente de Estudios Económicos de la Industria Nacional de Autopartes (INA), llevó la discusión al sector automotriz, uno de los mayores usuarios de automatización en México.

Explicó que la pandemia aceleró la incorporación de automatización y sistemas de control en las plantas, en un momento en que la industria necesitaba recuperar producción con una capacidad laboral distinta.

La adopción tecnológica permitió incrementar nuevamente los volúmenes de producción y, posteriormente, trasladar parte del talento hacia áreas de desarrollo e investigación.

Pero la automatización también dejó de ser una ventaja adicional para convertirse en una condición competitiva.

Galván advirtió que las empresas mexicanas que no automaticen enfrentan el riesgo de quedar fuera de las cadenas globales de suministro, particularmente porque las OEM requieren respuestas cada vez más rápidas en volumen, producción, logística y cumplimiento de certificaciones.

Construcción busca llevar el modelo de fábrica a las obras

Óscar Peralta, Presidente de COMCE Querétaro,planteó que la automatización también tiene un amplio campo de crecimiento fuera de la manufactura tradicional.

Uno de los sectores con mayor potencial es la construcción, donde la estrategia pasa por industrializar una actividad caracterizada por procesos variables y condiciones diferentes en cada obra.

Peralta explicó que una parte importante de las actividades que actualmente se realizan en sitio puede trasladarse a ambientes controlados de fábrica, desde el diseño y la ingeniería hasta la fabricación, logística y montaje.

Herramientas como BIM, digitalización, simulación, diseño paramétrico, prefabricación y construcción modular pueden permitir que una mayor proporción del proceso sea estandarizada y automatizada.

La transformación también puede extenderse al mantenimiento y administración de las edificaciones durante su vida útil.

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