Antorcha, Opinión, Organizaciones 14 octubre, 2020

Alcaldes queretanos, sin remedio

por Redacción

UN artículo de Jerónimo Gurrola Grave

Muy a cuento vienen en estos tiempos los consejos que Don Miguel de Cervantes, uno de los hombres más sabios de todos los tiempos, hace a los gobernantes, en su grandiosa obra de la literatura universal, de El Ingenioso Hidalgo Don Quijote de la Mancha, a su escudero Sancho Panza, antes de gobernar la prometida Ínsula Barataria, después de recomendarle temer a Dios, porque en el temerle está la sabiduría, y siendo sabio no erraría en nada:

“Has de poner los ojos en quien eres, procurando conocerte a ti mismo, que es el más difícil conocimiento que puede imaginarse. Del conocerte saldrá el no hincharte, como la rana que quiso igualarse con el buey; “Haz gala, Sancho, de la humildad de tu linaje, y no te desprecies de decir que vienes de labradores, y preciate más de ser humilde virtuoso, que pecador soberbio. Innumerables son aquéllos que de baja estirpe nacidos han subido a la suma dignidad; y de esta verdad te pudiera traer tantos ejemplos, que te cansaran.

Y, “Si acaso doblares la vara de la justicia, no sea con el peso de la dádiva, sino con el de la misericordia. Cuando te sucediere juzgar algún pleito de algún enemigo tuyo, aparta las mientes de su injuria, y ponlas en la verdad del caso. No te ciegue la pasión propia en la causa ajena; que los yerros que en ella hicieres, las más de las veces serán sin remedio, y si le tuvieren, será a costa de tu crédito y aún de tu hacienda; “Al que has de castigar con obras, no trates mal con palabras, pues le basta al desdichado la pena del suplicio, sin la añadidura de las malas razones.

¿Cuál de los gobernantes de todos los niveles cumple la máxima de Cervantes de no hincharse como la rana que quiso igualarse al buey, reconocer la humildad de su linaje, no doblar la vara por la dádiva sino de la misericordia, ni castigar de palabra a quienes van a castigar de obra? ¿Cuál? Obedece esta reflexión porque la gran mayoría de los políticos de todos los partídos, buscan el poder para todo, menos para servir al pueblo y resolver todos los entuertos que en sus andanzas por la Mancha se propuso el personaje de Cervantes.  

Don Quijote se hace caballero para ayudar a los pobres de la España de su tiempo: para deshacer entuertos, proteger a los menesterosos, huerfanos, viudas y para amparar doncellas. Para luchar contra la corrupción y la prevaricación de los políticos que robaban impunemente; en una palabra, para hacer justicia en el mundo. ¿Cuántos de los que ahora tienen el poder y aspiran a reelegirse, o a ocupar otro encargo de mayor relevancia trabaja en favor de los menesterosos y devalidos?

¿Cuáles alcaldesas o alcaldes del Estado de Querétaro están haciendo algo en beneficio de la gente de sus respectivos municipios? Salvo algunas excepciones, son los mismos políticos que llevan, seis, nueve o doce años ininterrumpidos sin desprenderse del “chupón” del presupuesto quienes aspiran a nuevos puestos de poder con exactamente las mismas promesas con que iniciaron como “servidores públicos”, con el mismo dinero de la gente que gobiernan, sin tomarse la molestia de resolverles alguna de sus muchas necesidades.

El panista, León Enrique Bolaño, alcalde de Cadereyta de Montes, por ejemplo, lo mismo hace campaña política a favor suyo y de su partido con la entrega de algunos tinacos y calentadores solares con recursos del Programa de Obra Anual (POA) en lugar de hacer obras de infraestructura, que despide a decenas de trabajadores sin liquidarlos a pesar de haber sentencia del tribunal, o contratar empresas a escondidas para hacer pequeñas obras sin pagarles a los trabajadorers de su mismo municipio.

Pero no es el único, de la misma manera actúan los alcaldes de San Juan del Río, Corregidora, Amealco y Colón sin que ninguna autoridad superior los llame a respetar la ley y a resolver las necesidades de los más humildes. Estos poderosos alcaldes queretanos deberían tener presente que el poder no dura toda la vida y que como dijo Cervantes, deberían conocerse, pues de esto saldrá el no hincharse, como la rana que quiso igualarse con el buey.

jerogurrola@yahoo.com.mx

@jgurrolag1

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