Cine, Editorial 30 julio, 2019

Ted Bundy: Durmiendo con el Asesino. Por Juan Pablo Lagunes @juampslag

por Redacción

“Los crímenes fueron extremadamente perversos, sorprendentemente malvados y viles.” Fueron las palabras que decía el juez Edward D. Cowart cuando se le sentenciaba a Ted Bundy a ser ejecutado por medio de la silla eléctrica por los casos de asesinato y agresión sexual que él mismo confesó haber realizado, allá en 1979.

Ted Bundy: Durmiendo con el Asesino, es una película que desde el anuncio del casting hasta la premiere en Sundance y distribución por parte de Netflix tuvo siempre presente la polémica. Cuando la gente se enteró de que Zac Efron iba a ser el encargado de encarnar en la pantalla a uno de los asesinos más odiados en la historia de los Estados Unidos, un amplio sector del público no apoyó la idea porque Efron se ha caracterizado por comedias y musicales a lo largo de su filmografía, además de que no había tenido una exigencia en cuanto a su talento histriónico como sí la iba a tener en esta película. ¿Falla o acierta? Lo platicamos.

Es necesario saber que esta no es una película biográfica de Ted Bundy; ni siquiera es un filme sobre los asesinatos del mencionado. Esta es una película sobre Liz Kendall, la persona que sostuvo una relación sentimental con Bundy durante seis años, y cómo ella vive las consecuencias de las acusaciones de su pareja. Desde esa instancia, me parece un desacierto por parte de la película el mismo título. ExtremelyWicked, Shockingly Evil and Vile, como es titulada en su idioma original, me parece inadecuado porque si sabemos que la película lleva la descripción de los crímenes realizados por Ted Bundy, uno esperaría ver la aplicación de esos adjetivos en pantalla; cosa que no sucede nunca, quizá en la escena final, pero no me parece suficiente como para titular la película de ese modo. 

El largometraje falla simple y sencillamente por su guion. Tomando en consideración que toma como inspiración el libro de Liz Kendall titulado “El Príncipe Fantasma: Mi Vida con Ted Bundy.” Todo es muy rápido en el planteamiento; en donde se asume que la audiencia ya conoce quién es Bundy y qué hizo hace muchos años; algo que yo considero equívoco, ya que no se puede confiar en que la audiencia ya conoce lo que es tu deber como guionista dar a entender. Por lo tanto, la audiencia que sí conoce la historia piensa inmediatamente en que, en el primer encuentro entre Ted y Liz, las cosas van a salir mal. A partir de ahí, a 15 minutos de iniciada la película, ya tenemos a Bundy detenido sin que a la audiencia le conste que él es malvado, ya que todo lo que se había visto de él, era que se caracterizaba por su amabilidad, su ternura y su educación. Entiendo que quizá haya sido la intención del director Joe Berlinger y del guionista Michael Merwie que, como estamos viendo la historia desde la perspectiva de Liz, no se le muestre a la audiencia que Ted en realidad es culpable; pero entonces no creo que sea correcto comercializar la cintacomo la película de los asesinatos de Ted Bundy. 

El punto fuerte de la película son las actuaciones de los protagonistas. Zac Efron cumple con creces encarnando a un Ted Bundy carismático, pero también manipulador y competente. Si analizamos el material original y vemos grabaciones de su personaje en juicios y fuera de ellos, Efron logra copiar gran parte de los manierismos característicos del asesino que lo hizo ganarse “fans” durante sus juicios. En cambio, Lily Collins logra representar muy bien a la chica enamorada perdidamente del hombre que la estuvo matando lentamente con el paso del tiempo; haciéndola caer en adicciones y en depresión para al final vencer esas adversidades y darse cuenta de que no, no era su culpa lo que estaba viviendo. John Malkovich cumple como el juez, que en realidad parece tener cierto buen rollo con Bundy pero manteniendo la profesionalidad siempre; y tanto Jim Parsons (Sheldon en The Big Bang Theory) como Haley Joel Osment (Cole en Sexto Sentido) no tienen el material suficiente para explotar sus habilidades histriónicas que todos sabemos que poseen.

Ted Bundy: Durmiendo con el Asesino es una película que, al menos yo, recomendaría esperar unas semanas a que salga en Netflix (porque la distribución les pertenece a ellos, pero extrañamente en Latinoamérica no fue lanzada por la plataforma de streaming), ya que lo más rescatable de ella es el buen desempeño actoral, cuando por medio de un buen guion pudo haber sido una propuesta muy interesante y la película definitiva sobre los crímenes de Bundy. En ese caso, valdrá la pena echarle un vistazo a la docu-serie de Netflix Conversaciones con asesinos: Las Cintas de Ted Bundy.

 

Calificación: 5/10.

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