La fingida cruzada contra la pobreza

por Redacción

Por Jerónimo Gurrola

En la presentación de un informe del organismo autónomo, Consejo Nacional de Evaluación de la Política de Desarrollo Social (Coneval) sobre la evolución de la pobreza en México, propuso una revisión crítica de 6 mil 491 programas federales, estatales y municipales ya que en los últimos 8 años, 3.9 millones de mexicanos se sumaron a las filas de la pobreza. De 49.5 millones de pobres que había en 2008 la cifra se incrementó a 53.4 millones en 2016.

 

Y sí, la historia contemporánea de México y los gobiernos federales ha estado marcada, con bemoles y detalles que las particularizan en su “compromiso” de trabajar para erradicar definitivamente la pobreza de sus habitantes. Todos los gobernantes desde hace casi 50 años, han diseñado programas oficiales de alcance nacional, dotados de cifras multimillonarias, a decir de ellos, destinados a ese fin. Partiendo del Plan Nacional de Zonas Deprimidas y Grupos Marginados (Coplamar) con el presidente Luis Echeverría Álvarez de 1970 a 1976; José López Portillo con su Programa Nacional de Empleo, y el Sistema Alimentario Mexicano de Miguel de la Madrid Hurtado.

 

Sumamos a estos, el Programa Nacional de Solidaridad (Pronasol), establecido durante el mandato de Carlos Salinas de Gortari; el Programa de Educación, Salud y Alimentación (Progresa), instrumentado por Ernesto Zedillo Ponce de León de 1994 al 2000. Con el primer presidente del PAN, Vicente Fox Quesada, este comportamiento continuó, creándo el programa Oportunidades que prolongóFelipe Calderón Hinojosa en su periodo de gobierno.Al regreso del priismo a Los Pinos con Enrique Peña Nieto creó Progresa, y el mal llamado gobierno de la 4T de Andrés Manuel López Obrador, no ha cambiado este derrotero, igual que sus antecesores, ha creado similares y peores programas de corte asistencialista con el mismo objetivo, engañar al pueblo pobre. 

 

Si llevamos medio siglo aplicando programas de corte asistencialista para sacar de la pobreza a las masas mexicanas ¿por qué entonces sigue habiendo pobres en el país y, peor aún, por qué se incrementa su número cada día? Las respuestas son dos: el verdadero objetivo de estos programas es sin duda, el degranjearse votos para ocupar puestos de representación popular a cambio de darles dinero en efectivo o con tarjetas, despensas, tinacos, cemento o cualquier otra cosa que consideren les “ayuda” a soportar la débil situación económica que enfrentan millones defamilias mexicanas.

 

Dicho en otros términos, son programas que no llevan a ningún lado, que no tienen el objetivo de solventar la pobreza, sino al contrario; regalar dinero de manera directa a los adultos mayores, a las personas con capacidades diferentes, padres con hijos en guarderías,madres solteras, jóvenes que no estudian ni trabajan, campesinos de las zonas más depauperadas de México, etcétera, para continuar viviendo del erario. No tienen el objetivo de rescatar a los pobres de los niveles más bajos de la pirámide social. En segundo lugar, estos programas sirven de camuflaje para encubrir el desvío de recursos públicos, o sea, de la misma gente, para el enriquecimiento de quienes los aplican, como se alcanza a ver en la denominada “Estafa Maestra”.

 

Desde el sexenio de Luis Echeverría y antes aún, México ha aplicado la misma política,independientemente de que el gobernante en turno haya surgido del PRI, del PAN, del PRD, del Morenade AMLO o de cualquier otro partidito. Los pobres siempre han sido un jugozo negocio para estos políticos acostumbrados a vivir de la gente. Cuánto dinero se ha invertido en México para combatir la pobreza a lo largo de más de 50 años? Ríos de dinero, y sin embargo nos encontramos exactamente igual o peor que hace 50 años.

 

Revisar criticamente los casi 6 mil 500 programas que han los gobiernos sería algo extraordinario, no sólo para garantizar el buen uso de los recursos públicos aportados del pueblo trabajador, sino porque los gobernantes deben preocuparse por distribuir más equitativamente la riqueza producida por todos (no la pobreza como propone AMLO), pues no es correcto que la caridad se convierta en política pública y en negocio de políticos charlatanes y corruptos.

 

 

jerogurrola@yahoo.com.mx

@jgurrolag1